Tus padres han salido al pueblo. Estás solo y llegan a tu mente, como si fueran extrañas pinturas exhibidas en la calle, los recuerdos de toda una vida entregada a ningún propósito. El vacío se apodera de tu alma y te cuestionas de forma exaltada: - ¿Quién le da sentido a todo esto? ¡¿Quién le da sentido a la vida?! -.
Sales al patio de tu casa pensando que un poco de aire te ayudará a aclararlo todo. Observas las montañas y el cielo del atardecer repleto de pájaros, el ambiente que crean sus trinos hace que pierdas el sentido del tiempo y sólo miras absorto este espectáculo.
Algo dentro de ti grita: - ¡Ya tienes la respuesta! -
- Únicamente veo algo que a mi parecer es sublime - piensas.
- Exacto - responde, apaciblemente, aquello dentro de ti.
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